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  lunes | 22-06-2020 | 10:58 | Tiempo de lectura 02:44 (547 palabras)
Vaca Muerta al mínimo: hay cinco equipos de perforación y dos sets de fractura en actividades

La pandemia del COVID-19 cuarentena y la situación mundial del sector de hidrocarburos impulsaron la reducción de personal desde fines de marzo.



En Vaca Muerta los trabajos se redujeron a su mínima expresión y se implementó un sistema de guardias mínimas que todavía continúa, a pesar de que hace más de un mes, Nación habilitó las actividades hidrocarburíferas.

Sucede que la caída en la actividad económica derrumbó el mercado energético y en la mayoría de los campos los diagramas que ese 20 de marzo se diseñaron para la emergencia aún siguen siendo acotados, algo que en la práctica representa un recorte de personal.

En estos tres meses de freno en Vaca Muerta fueron pocos los hitos para resaltar. Cinco equipos de perforación lograron volver a los campos, algunas obras civiles como la construcción de gasoductos también se retomaron y tres sets de fractura volvieron a operar pero con trabajos muy puntuales que hicieron que en la actualidad solo dos estén en operación en este momento, señala la nota de Victoria Terzaghi en el diario “Río Negro”.

Las métricas de las etapas de fractura de mayo reflejaron el nivel de nueva actividad en Vaca Muerta: con solo 28 etapas de fractura el ritmo que tradicionalmente rondaba las 400 etapas se redujo a menos del 10%.

Por otra parte, los números del personal en actividad también reflejan esta parálisis. Solo en el sindicato de Petroleros Privados de Río Negro, Neuquén y La Pampa son 25.000 los afiliados, de ellos apenas 4.500 quedaron dentro del primer esquema de guardias mínimas. Y a la fecha, tres meses después, sólo otros 3.500 lograron reinsertarse, siendo cerca de 17.000 los que están en sus casas, suspendidos y con temor a no cobrar o perder sus puestos de trabajo.

Algunas empresas pusieron en marcha buena parte de sus desarrollos como son Shell, Pan American Energy (PAE) y parcialmente Chevron en El Trapial y algunos yacimientos gasíferos de distintas firmas. Pero aún así los equipos de trabajo se ven reducidos de lo que normalmente eran por la aplicación de los protocolos sanitarios para garantizar el distanciamiento social.

La foto actual con cinco equipos de perforación contrasta con la situación antes del 20 de marzo, cuando en la Cuenca Neuquina eran 32 los equipos en actividad, de los cuales al menos 27 perforaban con destino a Vaca Muerta.

El eje de esta menor actividad es la incorporación de nuevos pozos productores que permitan mitigar el acelerado declino que tiene la producción shale. Hasta mayo en Vaca Muerta se habían sumado 43 nuevos pozos, es decir que en promedio fueron menos de diez pozos por mes los que se anexaron.

En el 2019 se sumaron 291 pozos no convencionales, la mayoría orientados al shale y sólo un puñado al tight. Ya en la mitad del 2020, el volumen de pozos incorporados da cuenta de que es muy difícil que se logre mantener ese nivel de actividad hacia fin de año.

Otro factor que complica la situación de Vaca Muerta es la cantidad de pozos que fueron cerrados por falta de demanda y que siguen en ese estado, ante la parálisis económica mundial por la pandemia del COVID-19
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