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El Reino Unido extiende las licencias petroleras en Malvinas por cinco años y profundiza la disputa con Argentina

La administración de las islas, con respaldo de Londres, prorrogó todos los permisos offshore vigentes. La medida alcanza al proyecto Sea Lion.

La disputa entre Argentina y el Reino Unido por la soberanía de las Islas Malvinas sumó un nuevo capítulo con fuerte contenido energético. La administración británica del archipiélago anunció la extensión por cinco años de todas las licencias vigentes para actividades hidrocarburíferas offshore, una decisión que cuenta con el respaldo del Gobierno británico.

El anuncio se conoció mientras el Gobierno argentino profundiza sus acciones legales y administrativas contra las compañías vinculadas con la explotación petrolera en aguas próximas a las islas. Las licencias podrán extenderse, además, por otros dos años, siempre que las empresas cumplan con los programas de trabajo establecidos.

La decisión adquiere especial relevancia por el avance de Sea Lion, el proyecto liderado por la israelí Navitas Petroleum y la británica Rockhopper Exploration. El desarrollo está ubicado a unos 220 kilómetros al norte de las Islas Malvinas y contempla una primera etapa de producción de hasta 50.000 barriles diarios, con el objetivo de obtener el primer petróleo en marzo de 2028.

Más tiempo para explorar y desarrollar los recursos


Según informó oficialmente el Gobierno de las Islas Malvinas, todas las licencias se encuentran actualmente en período de exploración y la extensión busca dar previsibilidad a las compañías para continuar con sus inversiones y programas de trabajo.

Cheryl Roberts, responsable de Comercio, Industria y Recursos Minerales de la administración isleña, sostuvo que las prórrogas “brindan seguridad a los operadores, permitiéndoles continuar invirtiendo y desarrollando sus áreas asignadas”. La funcionaria agregó que se trata de recursos que la administración local pretende desarrollar bajo estándares ambientales y de seguridad.

El Gobierno isleño también informó que trabajará con los titulares de las licencias para establecer programas de trabajo ampliados, que incluyen nuevos pozos de evaluación destinados a mejorar el conocimiento sobre el potencial hidrocarburífero de las aguas circundantes.

En paralelo, fue aprobada la adquisición por parte de una subsidiaria de Navitas de una participación del 65% en el área PL001, un bloque ubicado próximo a Sea Lion. La operación busca acelerar la evaluación y el desarrollo de sus prospectos.

Sea Lion, el proyecto que concentra la tensión


El proyecto petrolero se encuentra en el centro de la disputa. Navitas posee el 65% y actúa como operadora, mientras que Rockhopper controla el 35% restante. Las compañías tomaron la decisión final de inversión para el desarrollo del área norte en diciembre de 2025.

El plan contempla una inversión inicial de aproximadamente US$1.800 millones hasta alcanzar la primera producción y otros US$2.100 millones para las etapas posteriores. De acuerdo con información difundida por Navitas, Sea Lion cuenta con alrededor de 314 millones de barriles de reservas probadas y probables.

El desarrollo completo proyecta más de 60 pozos submarinos, distribuidos en distintas fases, y una explotación que podría extenderse durante décadas. Para las islas, cuyo territorio tiene una población de alrededor de 3.500 habitantes, el impacto económico potencial es significativo.

Argentina endurece su posición


La prórroga británica se produce después de que el Gobierno argentino intensificara su ofensiva contra las empresas que participan del proyecto. Argentina sostiene que las licencias otorgadas por la administración británica son ilegales y que cualquier actividad vinculada con la explotación de recursos naturales en el área requiere autorización argentina.

En septiembre, el Gobierno de Javier Milei impulsó además un proyecto para endurecer las sanciones contra empresas, accionistas y proveedores vinculados con actividades de explotación de recursos naturales en las islas y áreas marítimas que Argentina considera bajo su jurisdicción.

A esto se sumó una decisión judicial. La jueza federal de Río Grande, Mariel Borruto, ordenó a Navitas y Rockhopper abstenerse de avanzar con determinadas obras vinculadas con Sea Lion hasta que se realice una evaluación ambiental. La aplicación efectiva de la medida enfrenta, sin embargo, el límite de la jurisdicción y la falta de cooperación internacional.

Mientras tanto, las compañías mantienen el cronograma de desarrollo y apuntan a que el primer barril de Sea Lion llegue en marzo de 2028.

Así, la extensión de las licencias no sólo prolonga el horizonte de exploración petrolera en las aguas de las Malvinas: también consolida al petróleo offshore como uno de los principales puntos de fricción entre Argentina y el Reino Unido, justo cuando el proyecto Sea Lion comienza a pasar de la etapa de planificación a una fase concreta de desarrollo industrial.

Hidrocarburos Malvinas Argentinas MILEI

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